América Latina es considerada la región más pacífica del mundo, por el menor número de conflictos interestatales en su historia y por el bajo nivel de sus gastos militares. El promedio de gasto en defensa para la región alcanza al 1.8% en relación al PIB. La mayoría de los países de la región cuenta con fuerzas armadas de tipo mixta, esto es, un contingente que sigue la carrera militar y un contingente reclutado a través de distintas formas de servicio militar.
Tres países se han constituido en excepciones a esta regla: Costa Rica, Panamá y Haití. Como países desmilitarizados ciertamente han sido visualizados por algunas tendencias políticas como una forma exitosa -un modelo a seguir- para la resolución de conflictos en la región. La desmilitarización tendería a garantizar condiciones de estabilidad vecinal, implicaría ahorros importantes de los gobiernos que pueden ser utilizados en resolver demandas sociales y contribuiría a fortalecer el ideal de la paz regional. Representan el ideal kantiano. En los casos de Costa Rica, Haití y Panamá, la soberanía estatal no tiene como respaldo instituciones que puedan efectivizarla por medio de la fuerza y el uso de la violencia en última instancia.
Costa Rica celebrará en 1998 medio siglo como país desmilitarizado. Comparado con sus pares centroamericanos, todas las correlaciones de desarrollo son positivas. Su elite política destaca la importancia de la inversión en salud y en educación como contrapartida de la ausencia de gasto militar. A lo largo de este medio siglo Costa Rica ha debido enfrentar diversas crisis sobre su seguridad. La defensa de este país fue significativamente importante en el contexto de la crisis centroamericana. En ese período surgieron propuestas para rearmar esta nación. No obstante, aún en esta grave situación de tensión subregional logró mantener las características definidas en 1949, al inicio de la guerra fría.
Los casos de Panamá y de Haití son más recientes y se ubican en el contexto de la pos guerra fría. A diferencia del caso costarricense, en donde la desmilitarización fue producto de una decisión nacional para evitar la intromisión de otros países, en Panamá y Haití la desmilitarización fue producto de la intervención externa.
El tipo de problemas que enfrentarán estas naciones en lo que resta del siglo tiene comunalidades importantes, pero también diferencias significativas. La más relevante corresponde al caso panameño, con las decisiones referidas a la completa y plena transferencia del Canal de Panamá a ese país.
Es importante el estudio de los casos de la Cuenca de El Caribe dado el tamaño de sus estados. Otros casos de países desmilitarizados en el mundo corresponden a microestados, muchos de ellos ubicados al interior de otros. Ejemplos en este sentido pueden ser San Marino, Andorra e incluso el propio Vaticano en Europa; o los casos de algunos de los estados insulares de la Cuenca del Pacífico. En definitiva los tres casos bajo análisis en las Américas son estados que tienen significación por su tamaño, población y recursos.
Fuente: http://www.eurosur.org/FLACSO/paz12.htm
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