jueves, 22 de febrero de 2018

Nuevo Pensamiento Militar Venezolano


Con la intención de que la nueva institución militar responda a los intereses del pueblo, en lucha contra las injusticias y los intentos de dominación promovidos por los grandes centros hegemónicos del poder mundial, en Venezuela se ha planteado dos grandes ejes teóricos como fundamento de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB): el ideario político-filosófico del Libertador Simón Bolívar, y la visión integral de la seguridad y defensa consagrada en la Ley Orgánica de Seguridad de la Nación (LOSNA). 

La adopción del pensamiento Bolivariano en la propuesta de conformación de la nueva FANB pretende contribuir al desarrollo de un ideario antiimperialista y profundamente social. Bolívar defendió con ahínco la independencia y la dignidad del pueblo venezolano, así lo demuestra su comunicación al enviado del gobierno estadounidense, B. Irving, para responder a la intromisión de Estados Unidos (EEUU) en tierras venezolanas: 

“Defendiendo los derechos de Venezuela contra la España ha desaparecido una gran parte de nuestra población, y el resto que queda ansía por merecer igual suerte (…) lo mismo es para Venezuela combatir contra la España que contra el mundo entero si todo el mundo la ofende” (1818).

Bolívar había logrado identificar en el gobierno de EEUU un elemento de perturbación y desestabilización para el desarrollo de los pueblos de América Latina. El Libertador se preguntaba, en relación a ese gobierno y sus prácticas en contra de Venezuela “¿Qué hermanos son esos los del Norte…?”, al darse cuenta de que no había esperanza de entablar unas relaciones respetables con el gobierno estadounidense (Chávez, 2005). Asimismo recomendaba que “había que tener la mayor vigilancia sobre esos americanos (estadounidenses) que frecuentan las costas: son capaces de vender a Colombia por un real” (Bolívar).

La sagacidad del Libertador le permitió manifestar, en carta dirigida a Tomas Revenga, que “jamás conducta ha sido más infame que la de los norteamericanos con nosotros: ya ven decidida la suerte de las cosas, y con protestas y ofertas, quien sabe si falsas, nos quieren lisonjear para intimar a los españoles y hacerles entrar en sus intereses” (Bolívar, 1820). Este conjunto de declaraciones revelan la carga antiimperialista que sostenía el ideario Bolivariano, que ahora sirve de sustento para la formulación de la FANB como un órgano patriótico, popular y antiimperialista.

Asimismo, el pensamiento Bolivariano aplicado a la constitución de la FANB está colmado de una profunda carga social. La obligatoria correspondencia que según el Libertador debía existir entre el soldado y el pueblo, eran y son elementos fundamentales para el desarrollo y libertad de la patria:

“un soldado no adquiere ningún derecho para mandar a su patria. No es el árbitro de las leyes ni del gobierno; es el defensor de su libertad” (1814). La necesaria relación entre el ejército y las y los ciudadanos, junto con la necesaria participación del pueblo en el mantenimiento de la seguridad y defensa integral de la nación, se enmarcan hoy en el nacimiento de la nueva doctrina militar de la revolución venezolana. 

El otro eje teórico utilizado en el planteamiento de la nueva doctrina militar venezolana es la visión integral de la seguridad y defensa nacional. El primero de estos conceptos se encuentra desarrollado en la LOSNA en su artículo segundo, el cual establece que: 

“La seguridad de la Nación, está fundamentada en el desarrollo integral, y es la condición, estado o situación que garantiza el goce y ejercicio de los derechos y garantías en los ámbitos económico, social, político, cultural, geográfico, ambiental y militar, de los principios y valores constitucionales por la población, las instituciones y cada una de las personas que conforman el Estado y la sociedad, con proyección generacional, dentro de un sistema democrático, participativo y protagónico, libre de amenazas a su sobrevivencia, su soberanía y a la integridad de su territorio y demás espacios geográficos” (LOSNA) 

La visión de integralidad que se le imprime al concepto de seguridad de la nación, entendida ésta como un fin, también se refleja en la concepción de la defensa nacional, definida en el artículo 3 de la LOSNA como: 

“… el conjunto de sistemas, métodos, medidas y acciones de defensa, cualesquiera sean su naturaleza e intensidad, que (…) ejecute el Estado con la participación de las instituciones públicas y privadas, y las personas naturales y jurídicas, nacionales o extranjeras, con el objeto de salvaguardar la independencia, la libertad, la democracia, la soberanía, la integridad territorial y el desarrollo integral de la Nación. “
Contexto mundial

La “guerra contra el terrorismo” que se inició en el 2001 luego de los ataques a las torres gemelas en Nueva York, influye en la posibilidad de una intervención militar a Venezuela. Desde esa fecha, Afganistán e Irak han sido invadidas y desbastadas por las fuerzas armadas norteamericanas, alentadas y financiadas por el sector empresarial, vinculado a las tecnologías militares, que convalida los conflictos en la medida que aumentan sus ganancias. Ambos países fueron invadidos con pretextos falsos y/o dudosos, irrespetando y omitiendo las normas del Derecho Internacional. Además, las crecientes amenazas contra el gobierno legítimo de Irán no hacen más que reforzar la idea de que EEUU representa una amenaza a la soberanía e integridad de la República Bolivariana de Venezuela. 

Si bien es cierto que son claras las diferencias ideológicas y conceptuales que Venezuela presenta con respecto a países como Irán, Irak y Afganistán, lo es también el hecho de que estos tres países representan junto a Venezuela puntos geoestratégicos, en particular por los recursos energéticos que poseen, fundamentales para la política de Seguridad de EEUU. Derivado de lo anterior, y considerando el gobierno del presidente Hugo Chávez se ha enfrentado de manera enérgica y sostenida al planteamiento de dominación desplegado por Washington, la posible intervención norteamericana no se vislumbra como una posibilidad demasiado lejana. El informe sobre la Estrategia de Seguridad Nacional de EEUU de 2006 (NSS por sus siglas en inglés) plantea que en “Venezuela, existe un demagogo [Chávez] ahogado en petrodólares, que está socavando la democracia y busca desestabilizar la región” (NSS, 2006). El mismo documento plantea 3 niveles de acción subsecuentes: “prevención y resolución de conflictos; intervención en el conflicto; y reconstrucción y estabilización post-conflicto”. 

En los últimos años, la presencia militar norteamericana cerca de Venezuela ha ido en aumento. El apoyo económico-militar a Colombia a través del Plan Colombia y el Plan Patriota, así como la movilización naval del Comando Sur estadounidense en el 2006, con más de 100 embarcaciones a Aruba, Curazao y otras islas del Caribe, son algunas acciones de amedrentamiento que se han cernido sobre nuestro país. Si se tiene en cuenta este contexto, es posible entender la necesidad que tiene Venezuela de buscar estrategias de defensa acordes con sus capacidades para afrontar tal amenaza. Así, se ha descartado la idea de formar a la Fuerza Armada Nacional en los procedimientos y tácticas de la guerra convencional (enfrentamiento clásico entre dos ejércitos).

Dentro de este marco el Gobierno Bolivariano viene manejando la idea de la guerra asimétrica, sustentada en la tesis de la guerra de guerrillas (guerras no convencionales), como formas de defensa ante un eventual conflicto con EEUU. 

El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, en un acto con comandantes de las unidades orgánicas del Ejército Nacional afirmó que “para nosotros es inviable el combate abierto (…) con el potencial invasor (EEUU) [por ello] debemos prepararnos para hacer guerrilla” (2007).

Estas consideraciones, que se han resumido en la frase la guerra de todo el pueblo están basadas en experiencias históricas en las que se han enfrentado ejércitos asimétricos con resultados favorables para aquel en desventaja tecnológica y numérica. Los casos más ilustrativos de guerra asimétrica o guerra de guerrillas son la guerra de Vietnam (1958 - 1975) que condujo a que EEUU apresurase la firma de un acuerdo de paz, y la actual guerra en Irak, en la que las fuerzas de resistencia han hecho que las tropas norteamericanas sigan sin poder controlar enteramente el territorio.

Entre las personalidades que han hecho propuestas con respecto al nuevo pensamiento militar venezolano y el papel de la FANB se encuentra Alberto Müller Rojas, quien ve el planteamiento de una nueva doctrina militar “como una reactivación positiva de la capacidad defensiva del Estado venezolano que se había debilitado para incorporarlos a un imperio en donde no se reconocen fronteras”. De igual manera, defiende la tesis de la guerra de resistencia cuando plantea lo siguiente: 

“Todo el Estado debe prepararse para la posibilidad de un conflicto en la forma más inmediata. No es el deseo que eso ocurra, pero vemos en el escenario internacional que están tumbando gobiernos, como en los casos de Haití y Panamá, y colocan después a marionetas al servicio del capitalismo. Entonces, Venezuela tiene que prepararse para eso, nosotros no queremos pelear con nadie porque somos una zona de paz, tal y como se estableció en la Constitución, tampoco tenemos desplegada ninguna fuerza para aumentar nuestro espacio de influencia, pero debemos, tal y como decía Julio César en el Imperio Romano, “prepararnos para la guerra si queremos la paz”. 

Actualmente se busca un redimensionamiento de la estructura castrense, que tienda a facilitar la incorporación popular en las tareas militares destinadas al resguardo de la seguridad y defensa integral de la nación. Sin embargo, la participación popular dentro de la FANB también es una tarea de difícil consecución y tiene que verse como un proceso histórico.

Por otra parte, la reconfiguración estratégica de la Fuerza Armada Nacional también responde a las crecientes amenazas que plantea el afán de EEUU por controlar las reservas petroleras del planeta. Además, la posición geoestratégica de Venezuela y su inmensa riqueza en otros recursos naturales (reservas hidrológicas, gasíferas, mineras, biológicas, entre otras) son elementos que lucen atractivos para los norteamericanos, ávidos de energía. Son estas consideraciones las que han conllevado al estado venezolano a replantearse la concepción de guerra de ejércitos regulares (guerra convencional) para asumir el planteamiento de la guerra popular de resistencia o guerra de guerrillas (guerra asimétrica). 

Las nuevas concepciones sobre la FANB debe ir complementadas con la renovación del parque tecnológico-militar. Las recientes adquisiciones de material bélico (Sukhois, Fusiles AK-47, helicópteros rusos, etc) se han realizado bajo el concepto de transferencia de tecnología, haciendo que Venezuela cumpla con dos objetivos fundamentales: por un lado, moderniza su armamento y por el otro, logra la independencia tecnológica. Sin embargo, esto no debe entenderse ni como el desarrollo de una carrera armamentista con respecto a nuestros vecinos latinoamericanos, ni como la pretensión de emprender alguna contienda o conflicto con país extranjero alguno. Por el contrario, el objetivo central es consolidar la capacidad defensiva de Venezuela. Además, Venezuela podría contribuir, a través de su modernización armamentista, a la materialización de alguna propuesta de integración militar para América Latina que pudiera acelerar la conformación de un gran sistema de seguridad regional que disuada toda aquella pretensión imperialista de dominación.

La reestructuración de la organización militar representa un paso importante en la consolidación de una patria realmente soberana y libre de ataduras foráneas. La concreción de la FANB podría representar una de las bases fundamentales que sustentaría la nueva estructura del Estado socialista venezolano. La fórmula pueblo-soldado, diseñada para sustentar el accionar del nuevo estamento militar, aumentaría la participación popular en la medida en que incorporaría a la población en la discusión sobre decisiones de seguridad y defensa integral de la nación, contribuyendo así a la consolidación del proyecto de país consagrado en el espíritu de la Constitución Bolivariana. 

A pesar de la implementación de una nueva concepción militar en la conformación de la FANB, su materialización se presenta como un proceso que será progresivo. Esto responde a la visión conservadora que ha predominado en su seno históricamente, tendiente a preservar el status quo y los privilegios de las élites políticas-económicas del país. La ruptura de los paradigmas militares impuestos por el poder imperial extranjero, todavía presentes en la formación ideológica del estamento militar venezolano, continuará provocando una resistencia importante en sectores civiles y militares aliados a las políticas del gobierno estadounidense. Dicha resistencia tendrá que ser enfrentada con la incorporación del pueblo en la estructura de la nueva Fuerza Armada Bolivariana, para así acabar con los bastiones elitescos y pro imperialistas que aún pudieran estar presentes en la estructura organizativa de la FANB. Debido a esto es de suma importancia tomar en cuenta las instituciones de formación militar y su papel dentro de la forja de la FANB.

S1 Bolivar Luis (TSU 27)

Implicaciones de la FANB para la política internacional y de seguridad

Al llegar al poder el presidente Chávez encuentra un panorama de debilidad en los procesos de integración regional, por lo que desarrolla un discurso crítico centrado en tres planteamientos fundamentales: 1) son procesos que desarrollan desde una perspectiva capitalista; 2) están en manos de unas élites especializadas, aislados de la ciudadanía y; 3) no ponen en práctica mecanismos que permitan la participación de sectores no gubernamentales. En función de ello se plantea la necesidad de conformar una nueva alternativa, la cual en principio estuvo definida como una contrapropuesta al ALCA.
En este marco inicial de comienzos del siglo XXI, el presidente Chávez plantea la Propuesta “Otra América es Posible”, la cual se convirtió en el concepto orientador de lo que hoy en día se conoce como la Alianza Bolivariana de Nuestros Pueblos de las Américas (ALBA), que se fundamenta en el establecimiento de un nuevo orden centrado en la independencia, soberanía y solidaridad económica.
Se trata de librar una lucha por la segunda independencia frente a los países industrializados, las compañías transnacionales y, más específicamente, los Estados Unidos. Es el bolivarianismo versus el monroísmo, que es un modelo centrado en las relaciones con el Norte. Se busca confrontar al imperialismo. De esta forma, se privilegia un discurso político-ideológico de la integración, retomando la concepción de Simón Bolívar que los países debían colaborar, especialmente en los campos políticos y de defensa, para enfrentar en forma conjunta las posibles amenazas foráneas.
Así, parte importante del discurso venezolano que asume ALBA es la unión de los países con la finalidad de convertir a Suramérica en un bloque autónomo que se convertiría en uno de los polos de poder de un nuevo mundo multipolar. En este sentido se privilegia la unión política con el fin de desarrollar la “nueva integración del Sur”, criticando a la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y al Mercado del Sur (Mercosur) pues se considera que estas instancias se fundamentan en las normas del comercio internacional.
En función de la concepción bolivariana de la integración, especialmente a partir de 2004, se inició un proceso de diversificación de la cooperación. En primer término, en relación a las áreas que abarca, pasan a jugar un papel más importante los instrumentos dedicados a la cultura, el transporte, vivienda y hábitat, ciencia y tecnología, comunicaciones y salud. Esta diversificación también incluyó a los países con los cuales se establecieron estos convenios existiendo una tendencia a buscar alianzas extracontinentales con países como Rusia, Irán, China, India, Malí, España, Sudán, Kuwait y Corea del Norte. En el hemisferio se privilegiaron las relaciones con Cuba y Nicaragua, los países del Cono Sur, especialmente Brasil, Argentina y Uruguay, y en la región andina con Bolivia y Ecuador.
Otro aspecto importante de esta nueva visión es el papel que se le da a los movimientos sociales, con los cuales se va estableciendo una relación desde los inicios, especialmente con los movimientos antiglobalización, en especial con el Foro Social Mundial. Se busca incorporar a estos actores sociales, pero sin avances significativos pues solamente se ha logrado conformar tres capítulos nacionales en Bolivia, Cuba y Venezuela, en lo que luce como un proceso de inclusión de redes y organizaciones sociales “desde arriba”.
En este marco, en relación a los diferentes convenios y acuerdos de cooperación en temas de seguridad y defensa, lo primero que debe señalarse son las limitaciones para acceder a este tipo de información pública, pues está restringida por razones de “seguridad nacional”. No obstante se ha encontrado (Jácome, 2007) que en el área judicial la mayor parte de los acuerdos firmados a partir de 1999, se centran en la relación Cuba-Venezuela y que la cooperación con los vecinos ocupa un lugar secundario. En cuanto a los aspectos militares, son públicos dos convenios, uno con Rusia y el otro con Bolivia y se tiene información extra-oficial de la existencia de otros con Irán, China y Bielorrusia. El ámbito en el cual existe una mayor participación en cuanto a la formalización de instrumentos de cooperación es en el de seguridad regional, en la cual también se incluyen los acuerdos energéticos ya que el gobierno venezolano ha definido la seguridad energética como una de sus prioridades.
En el entorno de los organismos internacionales y actores extrarregionales también destaca el incremento notorio de instrumentos a los cuales se ha adherido el gobierno de Venezuela. Ello se debe en gran parte al hecho que después del 11-S se produjo, tanto en la región como en el hemisferio, una dinámica de proliferación de acuerdos en materia de seguridad regional, especialmente en el marco de la CAN. No obstante, esta situación cambió dada la decisión de Venezuela de retirarse de este organismo. Adicionalmente, en los primeros años del actual gobierno éste tomó la decisión de adherirse a varios instrumentos de la Organización de las Naciones Unidas.
En el marco de las relaciones entre los países de América Latina y el Caribe, especialmente en el ámbito de América del Sur, en 2010 -bajo de presidencia pro témpore de Ecuador- se privilegió en el Consejo de Defensa Sudamericano (CDS) de la Unión de Naciones de Suramérica (Unasur), el desarrollo de estrategias y mecanismos para fomentar las medidas de confianza mutua. Sin embargo, desde la perspectiva del gobierno venezolano continuaron predominando los temas orientados por el nacionalismo y las relaciones bilaterales. En este sentido, en este año destacaron cuatro puntos referidos tanto a las relaciones extrarregionales así como a la dinámica regional en América Latina y el Caribe.

S1 Bolivar Luis (TSU 27)
Fuente: Instituto Lationamericano de Investigaciones Sociales; Libro Digital Fuerza Armada, Estado y Sociedad Civil en Venezuela; autor: Francine Jácome

Concepción de la seguridad de la nación en América Latina a finales del siglo XIX principios del siglo XX

Durante las décadas de 1960 y 1970 del siglo XX, América Latina vivió, de manera sistemática y estratégica, un proceso de militarización, el cual utilizó como acto político de expresión, como puesta en escena, la forma del golpe de Estado. Si bien la literatura política acuñó este término para describir la irrupción de gobiernos de facto asociados a un tipo específico de autoritarismo, en el curso de este proceso el término golpe de Estado adquirió la particularidad de expresar la captura del Estado por instituciones militares a partir de un acto material y simbólico. Material, en la medida en que fueron golpes que utilizaron infraestructura propia de una situación de guerra, movilizando sofisticados recursos para la conquista efectiva de instituciones organizadas exclusivamente desde el poder civil. Simbólico, debido a que dichas instituciones no sólo representaban los puntos más significativos del campo político (llámese casa de gobierno, ministerios, medios de comunicación, universidades), sino que, además, sobre ellas se desplegó un conjunto de códigos altamente jerarquizados destinados a inundar el ámbito público de un principio de excepcionalidad, hasta entonces, propio de situaciones catastróficas o de agresión externa.
La toma violenta del Estado, en cuyo seno descansaba el poder político mismo, se convirtió, desde la década de 1960 en una práctica recurrente de las instituciones de defensa nacional, constituyéndose no sólo en actores fundamentales del proceso de cambio que sufrió el continente, sino en garantes del curso irreversible que este proceso adoptó en los años siguientes. Se trata de un proceso de cambio que implicó diversos planos de la escena nacional, y que podrían ser resumidos en la abolición de la idea tradicional de Estado y de la centralidad de las instituciones públicas que le acompañaban en el ejercicio de articulación de la vida política en sociedad.
En este contexto de militarización, los golpes de Estado constituyen un acto fundacional de lo que podríamos llamar un nuevo escenario estatal a través del cual comenzaría a expresarse una forma inédita de administración de la vida política y de los asuntos públicos: una entelequia administrativa excepcional que, con el tiempo, destruyó el horizonte de acción que el Estado nacional latinoamericano había históricamente trazado.
En este sentido, el Estado, cuya historia en América Latina es indisociable de una violencia política que atraviesa con sistematicidad el siglo XX, vive a raíz de este proceso de militarización una transformación paradigmática. No sólo se dará fin a la estructura tradicional de Estado, a partir del cual los proyectos modernizadores encontraban su realización programática (en el "Estado nacional desarrollista" o en el "Estado nacional populista", por ejemplo); sino que, a su vez, toma lugar la "extinción" de la idea misma de Estado, de su protagonismo ideológico, digamos: de su condición de aparato. El Estado pierde así su centralidad en las decisiones políticas y económicas, relevando su lugar a la estructura supranacional del capitalismo mundial.
Esta pérdida ocurre de modo consustancial al agotamiento sistemático (y sintomático) de la sociedad civil y de las prácticas públicas tradicionales, describiendo con ello un estado de época que fue denominado en la década de 1990 como neoliberalismo. Éste no sólo debe ser entendido aquí como un conjunto de axiomas económicos, concibiendo lo económico como una esfera particular de la cuestión nacional. Por el contrario, debe entenderse como un programa continental de articulación de la fuerza social, que fue producto de un proceso histórico de disciplinamiento riguroso de la sociedad civil y sus relaciones políticas. De este modo, la instalación regional del neoliberalismo describe un acontecimiento político más que económico, puesto que las llamadas políticas económicas puestas en práctica a lo largo de este proceso de militarización -privatización, desregulación, liberalización, descentralización, por nombrar algunos lugares comunes- constituyen, en rigor, una economía política que tuvo como principio el desmantelamiento del Estado nacional y su estructura ideológica como promotor exclusivo del desarrollo económico. No obstante, algunos de estos procesos la descentralización o la modernización del Estado pudieron ser vistos con cierto optimismo político al inicio de las transiciones a la democracia, lo cierto es que en términos efectivos, concretos, constituyen parte esencial de la despolitización del Estado en América Latina. Más allá de los eufemismos e ideologemas que nutren los discursos políticos contemporáneos en torno a la necesidad de "profundizar" reformas estructurales del Estado latinoamericano, habría que preguntarse con rigor si acaso estas reformas no fueron el salvoconducto que requirió el capital internacional para hacer más "competitiva" la Región respecto de los intereses transnacionales.
Ahora bien, en este contexto específico de militarización, el golpe al Estado representa el último acto contra el Estado latinoamericano. Digamos que el Estado no sólo es tomado por fuerzas político-militares hasta entonces reincidentes en el ejercicio autoritario del poder, sino que, además, dichas fuerzas tienen por objeto destruirlo (el caso chileno es literal) al punto de diluir el contenido de las relaciones políticas entre Estado y sociedad civil. No se trata, esta vez, de que los golpes sean expresión de la precariedad estructural de las instituciones políticas latinoamericanas, es decir, de su "incapacidad de encauzar y absorber el conflicto político al interior de un marco de estabilidad". Por el contrario, se trata de un fenómeno que rompe la estructura misma a través de la cual el campo político y el Estado regulaban el conflicto social, administrando el desarrollo económico en torno a proyectos políticos nacionales.
Desde esta perspectiva, la última gran transformación del campo político latinoamericano acontece cuando el Estado es despojado militarmente de su condición histórico-tradicional de administrador de la vida pública. Esto es, cuando los gobiernos militares pongan en funcionamiento una racionalidad represiva destinada a eliminar parte sustancial del campo político con el fin de despolitizar la esfera pública hasta entonces vigente. Una vez que el Estado sea brutalmente despolitizado, perderá centralidad como articulador de la vida pública, conduciendo un conjunto de reformas estructurales que lo llevarán hacia su minimización absoluta, tal vez su forma más acabada.
Los golpes militares al Estado que comienzan a registrarse desde 1964, en Brasil, extendiéndose por la década hasta mediados de la década de 1970, marcan un periodo de grandes transformaciones en la estructura política y económica de la región, teniendo como característica central tanto la puesta en marcha de severas reformas al Estado, como también el despliegue de una política represiva sobre amplios sectores de la sociedad civil. Desde el golpe de Castelo Branco, 1964, o el golpe del general Onganía en Argentina, 1966, comienza a gestarse un nuevo tipo de violencia político-militar que tiene como objeto intervenir el Estado y reorientar la sociedad civil en torno a un paradigma de dominación hasta entonces inédito. Se inaugura así "un proyecto de dominación continental, de naturaleza hegemónica", que reescribe la relación histórica entre inestabilidad política e intervención militar, a partir de la cual, el fenómeno dictatorial encontraba su explicación más requerida.

S1 Bolivar Luis (TSU27)
fuente: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0187-57952010000300008

ROL DE LAS FUERZAS ARMADAS EN LATINOAMERICA

                    ROL DE LAS FUERZAS ARMADAS EN LATINOAMERICA

 La aplicación de esta visión de seguridad nacional propició la denominada reorganización de la sociedad, a la cual sólo la podían conducir las Fuerzas Armadas, única parte del Estado que tenía la comprensión real del peligro que se enfrentaba y la voluntad de asumir los enormes costos de la guerra contrainsurgente. De esta manera, queda abierta la puerta para la toma del poder por parte de los militares y de su ejercicio con una extrema dureza. Es necesario aclarar que si bien en algunos países no se llegó a plantear en toda su expresión esta doctrina, sí se incorporaron elementos de la misma en el pensamiento contrainsurgente de las fuerzas armadas de la región.

En este contexto, las Fuerzas Armadas en América Latina y el Caribe se ven enfrentadas a un conjunto de realidades distintas – el tránsito de la dictadura a la democracia como sucedió en los países del cono sur, el cambio de un modelo de guerra a un modelo de paz como sucedió en algunos países centroamericanos – que propician reacciones diferentes, Si bien en la década de los noventa se da una democratización de los gobiernos militares y el repliegue político de las Fuerzas Armadas, el grado, la intensidad y la significación del rol político de los militares en la región se encuentra aún determinado por la estabilidad de los gobiernos y la definición del orden deseado.


A raíz de desarrollo de algunas naciones en la parte de minería, petróleo, oro, entre otros, los países fueron reforzando en materia de defensa su armamento para defenderse de otros países para defender su recurso esto obliga a la gran de manda de armamento básico hasta el nuclear.  
SM3 LUIS FAGUNDEZ (TSU 27)

Seguridad de las Naciones

Seguridad de la Naciones al Nivel mundial

            En primer lugar, podemos decir que para que exista seguridad en una nación debemos de tomar en cuenta formar un “Comité de Seguridad de la Nación”, se presenta como una oportunidad para que los delegados de dicho comité conozcan, investiguen y analicen de forma crítica situaciones trascendentales que ocurrieron en el pasado y que amenazaron la seguridad y paz hacia su país. Los delegados podrán replantear las decisiones tomadas por los líderes de épocas pasadas y prevenir las catástrofes que entonces ocurrieron. Se espera que durante su participación en el comité los delegados entiendan que aprender del pasado es el primer paso para construir un camino hacia un mejor futuro. Este modelo fue tomado en cuenta en la Organización de las Naciones Unidas. Su propósito según la Carta de las Naciones Unidas, creada en 1945, es mantener la paz y la seguridad internacional. El Consejo de Seguridad puede intervenir en conflicto internacionales que amenacen con la seguridad mundial y buscar la solución de estos por medios pacíficos. Podemos mencionar que los primeros países fundadores de este proyecto están ubicados en Europa y EEUU, luego se expandió por nuestra américa latina como son: brazil, ecuador, cuba, peru, Venezuela, Nicaragua entre otros.  
SM3 LUIS FAGUNDEZ (TSU 27)

miércoles, 21 de febrero de 2018

COMO SE CONCIBE EL CONCEPTO DE SEGURIDAD DE LA NACIÓN EN EL SIGLO XIX Y XX.
Colombia
Sin duda el acontecimiento más notable del siglo XX en Colombia fue el asesinato del caudillo liberal Jorge Eliecer Gaitán en un magnicidio que aún no se esclarece. Dicho evento, ocurrido el 9 de abril de 1948, precipitaría al país a una violencia inusitada que se ensañó especialmente con el campesinado y que enfrentó a muerte a los militantes de los dos partidos tradicionales. El Frente Nacional, un pacto entre ambos partidos, reconcilió a los jefes, pero dejó por fuera a muchos sectores, los cuales serían la semilla de las guerrillas liberales y comunistas que durarían todo el resto del siglo.
El fortalecimiento de las mafias de la droga a partir de la década del 70 pondría en jaque a la sociedad colombiana y afectaría profundamente a las clases dirigentes. Sin embargo, presiones internacionales, especialmente por parte de los Estados Unidos y la labor de ciertos políticos, periodistas, jueces y autoridades que se opusieron ante el avance de las mafias, causaron una guerra contra el estado en la década de los 80 y especialmente hasta la muerte de Pablo Escobar, su principal líder, en 1993. El gobierno del presidente César Gaviria llevó a cabo un proceso al que llamó "apertura económica" que hizo que Colombia pasara de una economía proteccionista a una globalizada. Con Gaviria se adelantó la Constituyente en la cual se firmó una nueva Carta Política.
El gobierno del presidente Andrés Pastrana adelantó los diálogos más cercanos que se tuvieron por ese tiempo con las guerrillas y muy especialmente con las FARC al crear zonas de despeje. Sin embargo, estas fortalecieron su accionar militar en el país por medio de atentados, secuestros, intimidación y tráfico de drogas. Por su parte, se crearon los grupos Paramilitares, especialmente bajo el liderazgo de las AUC, cuyo fin era combatir a las guerrillas. Dichos grupos tuvieron el respaldo de numerosos miembros de las fuerzas militares y policiales, así como de políticos y hacendados. El accionar de los paramilitares en Colombia y sus batallas en contra de las guerrillas, creó un drama humanitario de proporciones mundiales al poner al país como uno de los primeros en número de desplazados, crímenes de guerra como masacres y terror en numerosas regiones del país.

Perú
La independencia trajo consigo el reto de conformar una nación en el Perú. Sin embargo, la transición de la Colonia a la República, supuso también cambios en la situación y concepción de lo indígena. La idea de nación no fue única en el país, pero finalmente predominó la visión criolla-mestiza, católica y liberal. Los proyectos de Estado-nación, pronto se redujeron a las directrices del centralismo limeño, donde sus élites se caracterizaron por abrazar ideas anti-indígenas. El indio colonial, protegido por las leyes metropolitanas, transita a la figura del indígena serrano, visto como un “obstáculo” en la modernización liberal-republicana. Lo indio en el siglo XIX, es identificado como lo andino. Regiones importantes como el Cusco, de mucho vitalismo al inicio del periodo decimonónico, serán postergadas política y económicamente. El proyecto limeño de nación peruana, se convierte en hegemónico, aunque se verá confrontado a indigenismos aparentemente disímiles como el del rebelde puneño Juan Bustamante (1867), o el del intelectual criollo González Prada (1888).
La representación de lo indígena en el arte o la literatura, es de especial importancia para la comprensión de la nación en el Perú. Artistas, escritores e intelectuales expresaran consciente o inconscientemente su visión de la nación y su relación con lo indígena. Felipe Pardo y Aliaga, Pancho Fierro, Paz Soldán, Francisco Lazo, Flora Tristán, Manuel Atanasio Fuentes, Ricardo Palma, Manuel Pardo, González Prada, Clorinda Matto de Turner, entre otros. El discurso histórico oficial o nacional se caracterizará por reducir la importancia de la que constituye la población mayoritaria en el país.
Por otro lado, el racismo colonial contra el indio deriva en el siglo XIX hacia el racismo científico o racialismo. Las posturas sobre la inferioridad del indio, tendrán el respaldo de teorías o un cuerpo de ideas que hoy se denomina darwinismo social. Al naturalizar la inferioridad de la llamada “raza indígena”, solo quedaban dos opciones: exterminarla o redimirla mediante la educación y la cultura (occidentalizarlos). El ideal de la nación es la de una población homogénea, racial y culturalmente blanca. Las clases dominantes buscarán a las comunidades andinas a través de proyectos modernizadores tales como el ferrocarril o la producción capitalista.
Finalmente, la exclusión indígena de los derechos políticos como el voto o sufragio, termina por relegar completamente a la población indígena. La nación criolla, a pesar del desastre de la Guerra del Pacifico, sigue como ideal de las élites y sectores medios; sin embargo, las críticas a la nación criolla se hacen más fuertes, y la colocan en severo entredicho. A pesar de ello, lo indígena aún no pasará de ser solo “la cuestión indígena”


EL NUEVO PAPEL DE LAS FUERZAS ARMADAS EN LA GLOBALIZACIÓN. DEL ARMAMENTISMO A LA COOPERACIÓN.
En términos de seguridad, el hemisferio occidental pocas veces estuvo amenazado de forma directa por un enemigo extra-hemisférico. Durante la Guerra Fría, a nivel colectivo se identificó una amenaza: el comunismo. Sin embargo, los problemas de seguridad y entre ellos las estrategias de control del "comunismo", la mayoría de las veces se definieron en términos "internos", de seguridad nacional. El otro nivel de la seguridad, superado en términos generales en el hemisferio, es el de las conflagraciones fronterizas por territorios.
En los años de la Guerra Fría los diferendos por territorios en la mayor parte de las ocasiones se resolvieron mediante negociaciones y mediaciones diplomáticas, aunque en ocasiones hubo enfrentamientos militares entre El Salvador y Honduras, y entre Perú y Ecuador, Chile y Argentina, Venezuela y Colombia. Lo cierto del caso es que en plena bipolaridad y armamentismo encontrábamos un papel activo y protagónico de la Fuerzas Armadas. Estos conflictos territoriales encontraron cauces diplomáticos para su solución, por lo que no hay rivalidades importantes entre las distintas naciones. Ello define al hemisferio occidental como uno de los más pacíficos y estables del mundo a inicios del siglo XXI. En el pasado, las amenazas en el nivel hemisférico se definieron por conflictos cuyo origen y desarrollo no tuvieron su epicentro en el hemisferio: primera y segunda guerra mundial y Guerra Fría.
Los principales esfuerzos de cooperación se realizaron ante esos conflictos básicamente para respaldar el esfuerzo de Estados Unidos (primera y segunda guerra), y durante la Guerra Fría el conflicto bipolar entre Estados Unidos y la Unión Soviética determinó la naturaleza de las amenazas y, por tanto, de las posiciones de los distintos gobiernos. La actual estructura institucional (arquitectura) de la "Seguridad Hemisférica", se sostiene en los compromisos derivados de la cooperación durante la segunda guerra mundial y los años inmediatos posteriores al fin de la guerra. Es preciso tener en cuenta que esta estructura de seguridad ha tenido una evolución desigual que ha dependido del caso tratado y el nivel de la amenaza a enfrentar:
1.  En ocasiones respondió a consensos entre las naciones para enfrentar un desafío o amenaza (segunda guerra mundial).
2. Aparecieron notables desacuerdos entre los países, principalmente desde la década de los sesenta, principalmente el medio para enfrentar al "enemigo comunista".
3. Se construyeron mecanismos alternativos, fundamentalmente diplomáticos, para hacer frente a los problemas de seguridad, principalmente desde los ochenta.
En los setenta la mayor parte de los esfuerzos de seguridad se centraron en América Central. Las negociaciones sobre el Canal de Panamá (1972-1977) y su implementación, y después los esfuerzos para encontrar salidas negociadas a la crisis de Centroamérica marcaron las relaciones de seguridad. En los ochenta dos mecanismos diplomáticos paralelos al sistema hemisférico se intentaron: el Grupo de Contadora (1983-1986) y el Proceso de Paz de Esquipulas (1986-1988). En 1982, la guerra de Las Malvinas entre Argentina y Gran Bretaña. En todos estos casos la política exterior de Estados Unidos fue un factor central. En ocasiones encontró convergencias con los países del Caribe, Centroamérica y América del Sur, en otros momentos las divergencias fueron muy evidentes. Las 11 divergencias diplomáticas oscilaron entre la implementación de soluciones militares a las crisis, o la búsqueda de salidas diplomáticas y negociadas. De acuerdo al planteamiento expuesto por algunos autores tendríamos que América Latina ha transitado por varias etapas en estos últimos cincuenta años, teniendo períodos de abundancia y de crisis, etapas más activas y convulsionadas, y otras más pasivas y de total calma en los que hemos tenido estabilidad democrática, pero también la presencia de ciertas interrupciones tanto de la democracia como del hilo constitucional.



NUEVO ROL DE LA FUERZAS ARMADAS A PARTIR DE LA CONSTITUCIÓN DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA EN 1999.
Indiscutiblemente, analizar el papel de las Fuerzas Armadas y otras instituciones en Venezuela implica partir de precisar cuáles son los nuevos roles y competencias que la nueva Constitución de 1999 concede en materia de seguridad, defensa y fundamentalmente lo referente a las atribuciones que las FAN (Fuerzas Armadas Nacionales) asumen como consecuencia de la llegada de Chávez al poder, de su proyecto político basado en un papel protagónico del estamento militar con rasgos militaristas y pretorianos en la administración pública en Venezuela a partir de 1999 con la promulgación de la Constitución Bolivariana.
La Constitución de la República Bolivariana constituye sin duda alguna un cambio normativo y en la propia concepción del poder, el Estado y fundamentalmente en lo referido al rol y papel de las Fuerzas Armadas. Tanto así que la Constitución de 1999 establece un fuero constitucional (tratamiento especial) para la Fuerza Armada Nacional en su Capítulo III. Órganos de Seguridad y Defensa en Venezuela.

La Constitución establece: Artículo 323: El Consejo de Defensa de la Nación es el máximo órgano de consulta para la planificación y asesoramiento del Poder Público en los asuntos relacionados con la defensa integral de la Nación, su soberanía y la integridad de su espacio geográfico. A tales efectos, le corresponde también establecer el concepto estratégico de la Nación. 

PAPEL DE LA FANB EN EL MARCO DEL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI


        A lo largo de la primera década del siglo XXI, se fue desarrollando una creciente militarización de la sociedad venezolana que ni siquiera reflejaba una alianza entre civiles y militares, como se estableció en el discurso oficial, sino el predominio de los militares sobre los civiles, inclusive en áreas que en la mayoría de los países de la región pertenecen al ámbito civil. Un indicador importante es la creciente participación de miembros activos y retirados de la fuerza armada en diferentes instancias tanto del gobierno central como de los regionales y locales, por lo que tienen una influencia cada vez mayor en la formulación de políticas públicas en el país.  

         El avance en la presencia militar en áreas civiles no se circunscribe al problema de la inseguridad ciudadana sino que también es notorio el avance que han tenido en cuanto a la problemática del narcotráfico y el crimen organizado transnacional.


CONCEPCION DE LA SEGURIDAD DE LA NACION EN AMERICA LATINA SIGLO XIX Y XX

        
        América Latina es considerada la región más pacífica del mundo, por el menor número de conflictos interestatales en su historia y por el bajo nivel de sus gastos militares. El promedio de gasto en defensa para la región alcanza al 1.8% en relación al PIB. La mayoría de los países de la región cuenta con fuerzas armadas de tipo mixta, esto es, un contingente que sigue la carrera militar y un contingente reclutado a través de distintas formas de servicio militar.

      Tres países se han constituido en excepciones a esta regla: Costa Rica, Panamá y Haití. Como países desmilitarizados ciertamente han sido visualizados por algunas tendencias políticas como una forma exitosa -un modelo a seguir- para la resolución de conflictos en la región. La desmilitarización tendería a garantizar condiciones de estabilidad vecinal, implicaría ahorros importantes de los gobiernos que pueden ser utilizados en resolver demandas sociales y contribuiría a fortalecer el ideal de la paz regional. Representan el ideal kantiano. En los casos de Costa Rica, Haití y Panamá, la soberanía estatal no tiene como respaldo instituciones que puedan efectivizarla por medio de la fuerza y el uso de la violencia en última instancia.

        Costa Rica celebrará en 1998 medio siglo como país desmilitarizado. Comparado con sus pares centroamericanos, todas las correlaciones de desarrollo son positivas. Su elite política destaca la importancia de la inversión en salud y en educación como contrapartida de la ausencia de gasto militar. A lo largo de este medio siglo Costa Rica ha debido enfrentar diversas crisis sobre su seguridad. La defensa de este país fue significativamente importante en el contexto de la crisis centroamericana. En ese período surgieron propuestas para rearmar esta nación. No obstante, aún en esta grave situación de tensión subregional logró mantener las características definidas en 1949, al inicio de la guerra fría.

        Los casos de Panamá y de Haití son más recientes y se ubican en el contexto de la pos guerra fría. A diferencia del caso costarricense, en donde la desmilitarización fue producto de una decisión nacional para evitar la intromisión de otros países, en Panamá y Haití la desmilitarización fue producto de la intervención externa.

       El tipo de problemas que enfrentarán estas naciones en lo que resta del siglo tiene comunalidades importantes, pero también diferencias significativas. La más relevante corresponde al caso panameño, con las decisiones referidas a la completa y plena transferencia del Canal de Panamá a ese país.

          Es importante el estudio de los casos de la Cuenca de El Caribe dado el tamaño de sus estados. Otros casos de países desmilitarizados en el mundo corresponden a microestados, muchos de ellos ubicados al interior de otros. Ejemplos en este sentido pueden ser San Marino, Andorra e incluso el propio Vaticano en Europa; o los casos de algunos de los estados insulares de la Cuenca del Pacífico. En definitiva los tres casos bajo análisis en las Américas son estados que tienen significación por su tamaño, población y recursos.

Fuente: http://www.eurosur.org/FLACSO/paz12.htm 

DOCTRINA DE SEGURIDAD NACIONAL EN AMÉRICA LATINA SIGLO XIX Y XX

LA DOCTRINA DE SEGURIDAD NACIONAL EN AMERICA LATINA. 


La Doctrina de Seguridad Nacional es una macroteoria militar del Estado y del funcionamiento de la sociedad, que explica la importancia de la "ocupacion" de las instituciones estatales por parte de los militares. Por ello sirvió para legitimar el nuevo militarismo surgido en los años sesenta en América Latina. 

La Doctrina tomo cuerpo alrededor de una serie de principios que llevaron a considerar como manifestaciones subversivas a la mayor parte de los problemas sociales. Tales principios tuvieron diversas influencias y se propagaron y utilizaron de manera diferente en distintos lugares. Por ella la Doctrina no se sistematizo, aunque sf tuvo algunas manifestaciones claras, que sirven de base para definirla y entenderla. 

Con el tiempo, la Doctrina se convirtió en una especie de "razón social" 0 rotulo usado por variados sectores sociales para identificar, generalmente con connotaciones ideológicas y fines políticos, a una amplia gama de acciones llevadas a cabo por los militares de la región. Este rotulo ha servido para hacer denuncias públicas y privadas de acciones claramente criminales y de excesos dudosamente compatibles con las leyes 0 con las normas castrenses, pero también para descalificar prácticamente cualquier tarea militar. 

Fuente:  Jorge Tapia Valdes, "La doetrina de la seguridad nacional y el rol politico de las fuerzas armadas", en Juan Carlos Rubinstein (compilador), El Estado periferico latinoamericano, Buenos Aires, Eudeba, 1988.

Concepción de la Seguridad de la Nación de América Latina Siglo XIX

Concepción de la Seguridad de la Nación de América Latina Siglo XIX

LAS BAHAMAS
Las Bahamas era una colonia británica para el año 1718, cuando los británicos prohibieron la piratería. Después de la Guerra de Independencia de Estados Unidos, miles de estadounidenses leales a la corona británica se asentaron en las islas junto con sus esclavos, lo que llevó a una economía basada en las plantaciones. Después que le prohibiera el comercio de esclavos en 1807, la Royal Navy llevó muchos de los nuevos esclavos ilegales africanos a las Bahamas durante el siglo XIX. Cientos de esclavos escaparon hacia Florida, alrededor de 500 fueron liberados. La esclavitud quedó abolida en las Bahamas en 1834. Aún hoy gran parte de la población es descendiente de estos esclavos liberados. Las Bahamas alcanzaron su independencia como Monarquía en la Mancomunidad de Naciones el 10 de julio de 1973.los habitantes de las Bahamas votaron a favor de la independencia y se declararon independientes del Reino Unido, aunque permanecieron dentro de la Mancomunidad Británica de Naciones
las Bahamas es uno de los países más ricos de América (por detrás de Estados Unidosy Canadá).
El poder ejecutivo es ejercido por el Gabinete, a cuya cabeza se encuentra el primer ministro, institución que aparece en 1955 con las primeras elecciones parlamentarias en el archipiélago.
El poder legislativo recae en un sistema de parlament. Está compuesto por dieciséis miembros del Senado (nombrados por el Gobernador general) y cuarenta miembros de la Cámara de Representantes, elegidos directamente por la población.

BOSNIA
En el siglo XIX la nobleza de Bosnia resistió la dominación de Turquía. Las rebeliones se hicieron crónicas, y unieron a pesar de sus diferencias a cristianos y musulmanes, en contra de la burocracia y la corrupción del Imperio. En 1875 un conflicto local en Herzegovina desató una insurrección que se extendió a Bosnia. Austria, Rusia y Alemania trataron sin éxito de mediar entre Turquía y los rebeldes. La promesa del sultán de reducir impuestos, conceder libertad religiosa e instalar una asamblea provincial fue rechazada.Por un convenio secreto, en 1877, Rusia cedió a Austria-Hungría el derecho de ocupar Bosnia y Herzegovina, a cambio de la neutralidad de ésta en la guerra rusa contra Turquía. Luego de la Guerra Ruso-Turca (1877-1878), el Congreso de Berlín desconoció las aspiraciones de los nativos y de Serbia, y cedió Bosnia y Herzegovina a Austria-Hungría, aunque nominalmente siguieron siendo provincias otomanas. Bosnia y Herzegovina intentó una resistencia armada, que obligó a Viena a movilizar 200 mil soldados en 1878.

DUBAI
Los liberales combatían la esclavitud, se oponían a la concepción del Estado absolutista que intervenía en todos los aspectos de la vida, especialmente en la economía, defendía la propiedad privada, la libertad de comercio, la competencia, el individualismo… y eran enemigos de los dogmas (de ahí su oposición a la Iglesia y al absolutismo), por eso defendían el Estado laico, los derechos humanos, la soberanía nacional, la elección del gobierno por los ciudadanos y la división de poderes, la igualdad ante la ley y las libertades.
                El liberalismo creó en el siglo XIX un nuevo sistema económico: el capitalismo, economía de mercado o liberalismo económico, de todas esas formas se conoce, caracterizado por la defensa de la propiedad privada y de la libertad total en la economía, sin intervención del Estado.
A consecuencia de la desigualdad generada por el capitalismo apareció en el siglo XIX una nueva ideología: el socialismo. El cual llevó a que el liberalismo se hiciera mucho más conservador, haciendo una dura defensa del capitalismo sin trabas, como sistema económico, así como una concepción del mundo basada en lo que ellos denominaban el orden natural, es decir, en el clasismo;cada clase social tenía su función y el patriarcado; no existía la igualdad de género.

Concepción de la seguridad de la nación en América Latina a finales del siglo XIX principios del siglo XX


Concepción de la seguridad de la nación  en América Latina a finales del siglo XIX principios del siglo XX

América Latina se ha caracterizado, a diferencia de otras regiones en el mundo, por ser esencialmente una zona de paz donde las veces que se ha suscitado el conflicto ha surgido en el marco de la lucha por territorio o disputas fronterizas entre dos o tres estados, llevándose en muchos de los casos, bajo la diplomacia existente entre las naciones, a través de normas establecidas por el Derecho Internacional, a partir de las cuales se han intentado dirimir los conflictos que hoy en día incluso aún siguen presentes en ciertas naciones.

En América del Sur, las relaciones de poder durante el siglo XIX, estuvieron enfocadas en la guerra, siendo en algunos casos frecuente e incluso devastadoras, manifestándose la última de ellas en la Guerra del Pacífico (Chile contra Bolivia y Perú), la cual concluyó en 1883, y desde aquel año no se generó ningún otro conflicto bélico en América Central. Hasta 1930 Por consiguiente, la ocupación estadounidense de Nicaragua a principios del siglo XIX, influyó en gran medida para evitar posteriores disputas a grandes escalas en todo el territorio de América Central.

Por su parte, los pactos o acuerdos generados entre dos o más países con el ánimo de resolver sus diferencias sin someterse a normas y tribunales internacionales, constituyó un equilibrio de poder que fue disuasivo y eficaz a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Nos referimos a los alcances logrados entre Brasil y Chile por una parte, y Argentina, Bolivia y Perú por la otra. Con esta forma de actuar, los estados evaluaban hábilmente sus respectivas capacidades y fortalezas, disuadiéndose mutuamente.

No obstante, en el caso de América Central se desarrollaron aunque con menor intensidad, mayor número de conflictos armados durante el siglo XIX, específicamente entre los años 1824 y 1842, teniendo como resultado la pérdida de aproximadamente siete mil personas, lo que equivaldría al 5% del total de su población, sin embargo, a finales del mismo siglo XIX y principios del XX se produjeron guerras que a pesar de durar poco tiempo fueron avasallantes, tal es el caso de la guerra desatada en el año 1969 entre el Salvador  y Honduras, la cual fue breve pero dejó millares de muertos.
Por otro lado, la ocupación militar de Estados Unidos en Nicaragua de 1912 a 1933 acabó con esa dinámica de guerras que se venía gestando en dicho país centroamericano, pues nadie se atrevía a enfrentarse a una nación ocupada.

·      De 1825 a 1828 surgió el Uruguay independiente que pasó a ser una especie de colchón entre Argentina y Brasil, al presentarse una guerra entre estos últimos.
·   De 1864 a 1870, la Guerra de la Triple Alianza donde participaron Brasil, Argentina y Uruguay donde vencieron a Paraguay  y se obtuvo como resultado la reducción considerable de territorio de este último.
·      1879; la Guerra del Pacífico. Emprendida por Chile contra Bolivia y Perú, con el interés de apropiarse de los territorios ricos en yacimientos de nitrato, en el extremo sur de Perú y el litoral boliviano. En esta oportunidad Bolivia perdió su salida al mar.
·   Cesiones y pérdida de territorio por parte de Ecuador en manos de sus vecinos (con Colombia en 1863, y Perú, en 1941)
·    1935, Guerra del Chaco. Paraguay logró obtener una porción considerable del territorio   boliviano como resultado de esta guerra.
  
Fuente http://www.monografias.com/trabajos93/seguridad-defensa-america-latina-y-caribe/seguridad-defensa-america-latina-y-caribe.


Sistema Militar Venezolano

A partir del 2004 se puso en marcha un importante plan de reequipamiento militar recurriendo principalmente a los nuevos “aliados estratégicos” que reemplazaron a la mayoría de los antiguos proveedores de armamento. Del mismo modo, se incrementaron los esfuerzos para concretar la llamada “unión cívico-militar” finalmente, el fortalecimiento y  participación popular en la Defensa Nacional se materializo con la  institucionalización de la Milicia Bolivariana como un cuerpo especial conformado por voluntarios civiles para complementar a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

lunes, 5 de febrero de 2018

Sistema Militar Venezolano

Buenas tardes El Sistema Militar Venezolano ha realizado una serie de cambio y transformación, de acuerdo a las nuevas disposiciones de la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (LOFAN), por decreto del presidente Hugo Chávez. Integrando la Milicia Popular Bolivariana directamente para su participación conjunta con las FANB, el personal Militares podrá ejercer funciones civiles que antes les imponía, como mezclarse con el pueblo y pasar hacer una institución cívica militar.
Con los buenos días,  el Sistema Militar Venezolano, un tema extenso, de cambios, actualizaciones, nuevas ideas, un cambio a los 90°, antes de entrar en materia podemos definir como una institución armada al servicio de la defensa de la República, integrada por cuatro componentes y apoyada por la Milicia Nacional Bolivariana que se compone por dos cuerpos: la Reserva Militar y los cuerpos combatientes. 

Dentro de estos cambios podemos mencionar en el sistema militar venezolano: 
1- están lo de modernización en armas, transportes, barcos, entre otros.
2- nueva estructuras por zonas y organización  (REDI,ZODI Y ADI)
3- Integración Cívico-Militar.

SM3 LUIS FAGUNDEZ CARDOZO
TSU NR 27



jueves, 1 de febrero de 2018

El Sistema Militar Venezolano


 El Sistema Militar Venezolano:
La Fuerza Armada Nacional Bolivariana, está enmarcada en los más sublimes principios y valores constitucionales e institucionales, en sus pilares fundamentales como son: la disciplina, obediencia y subordinación y con estricto apego al cumplimiento de los compromisos nacionales e internacionales, tiene como fin ulterior, orientar con la mayor claridad y precisión, los objetivos, medios y métodos militares para la exacta ejecución de su principal misión de “Garantizar la Independencia y Soberanía de la Nación y asegurar el espacio geográfico”, mediante la defensa militar, la cooperación en el mantenimiento de orden interno y la participación activa en el desarrollo nacional”, todo ello en estrecha armonía y comunión, con los más elevados ideales expresados en el Preámbulo y en el texto de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. 

                                  ROL DE LA FANB EN EL SIGLO XIX Y XX. Históricamente hablando, los militares han participado activament...